lunes, 3 de julio de 2017

Everett Kimble Guerra se fue ¿volando?

"Conocí a Everett Kimble G. Cuando niños estudiábamos los dos en la Escuela de Potrerillos Arriba. Los dos usábamos el ferrocarril para viajar hasta Dolega y David. A veces en David esperábamos al papá de Yunier, que venía de Panamá y  nos traía regalos. ¡Era divertido! Era hijo de Rosa Guerra y Ernesto Kimble, un antiguo norteamericano de la zona del canal, que vivió muchos años en Potrerillos. Cuando la pareja se separó, el viejo regresó a los Estados Unidos y luego "Yunier" fue a Estados Unidos, en donde prestó servicio militar obligatorio en Vietnam. Allí lo hirieron y quedó cojo para siempre. 

"Pero "Yunito" regresó a Panamá. Tenía amoríos con una muchacha de Pedregal, hija de un capitán de lancha, llamado Andrés Bernal. Luego, se unió a la guerrilla y llegó a Piedra de Candela en donde se convirtió en el entrenador militar. Nosotros no teníamos mucha experiencia en armas. Uno que otro alguna vez había ido a una cacería de torcazas y lo peor es que no teníamos buenas armas, ni tampoco, muchas municiones. Algunos guerrilleros eran tan jóvenes como tres muchachos que se fugaron del colegio San Benito. Allá en la montañas, en Piedra de Candela, tuvo problemas con Walter Sardiñas, el uruguayo, se apuntaron con sus armas el uno al otro, sin que pasara a más y la guerrilla se dividió". El se fue con algunos compañeros y luego decidió regresar a los Estados Unidos. 

     Con esas palabras, uno de los guerrilleros del 68, Merardo Espinoza, me habló de este panameño-norteamericano, que estuvo en las montañas de Chiriquí, luchando contra los militares, cuando dieron el golpe de Estado, a quien fue elegido por el voto popular, por la mayoría de los panameños, el doctor Arnulfo Arias Madrid. 


    Fui hasta Pedregal a tratar de localizar a los hijos de Andrés Bernal y llegué hasta la casa de Magdalena "Mandy" Bernal. Luego de presentarme y decirle el propósito de mi visita, me dijo que: " Estoy felizmente casada ya hace 46 años. En aquel tiempo, Ernesto era mi marido y me estaba embarazada de mi primera hija. Tenía 18 años y el 21.  Él estuvo varios días  con los guerrilleros, por allá por Río Sereno. Bajó de la montaña, atravesando cerros y vino a despedirse. Ya yo sabía que el tenía planeado regresar a Estados Unidos para después, mandar a buscarme. Pero en vez de irse, regresó un día. Llegó como a las 11 de la noche, y no nos dimos cuenta que la casa la tenían vigilada. A las cinco de la mañana el estaba en yin y una camiseta y  nos levantaron a todos, golpeando a la puerta y gritando. Me asomé por la ventana y me di cuenta que la casa estaba rodeada por decenas de hombres armados con fusil. Él entonces salió con las manos en alto y les dijo: ¡No le hagan nada a ella! Uno de los guardias  se acercó y le dijo: A ti es que te queremos y le dio un culatazo en la cabeza y cayó al suelo sangrando mucho. No me llevaron. Pero a las nueve de la mañana regresaron y me llevaron presa a mí y también a mi papá. Allí estuve 22 días,  con las mujeres: Nunca vi a Ernesto, pero mi papá sí. Lo vio esposado, golpeado y vendado. Días después me llevaron al despacho de Abundio Moreno, el jefe del DENI. Vestido de civil me atendió con una sonrisa. En el pupitre tenía una fotografía de Ernesto y unos papeles escritos que él me dijo que eran confesiones de él y otros guerrilleros que decían que yo les llevaba comida y eso no era verdad. Con el miedo a los militares, yo casi no salía de la casa. Así que le dije que no era verdad. Me mostró la fotografía y dijo: ¿Así que esta eres tú ? ¡Te ves bonita! Le dije, si, esa fotografía yo se la regalé a Everett. El me contestó: ¡Ah si! El ahora me regaló la fotografía. Días después me dejaron salir y después a mi papá, pero a Ernesto no lo volví a ver más."

    Cuando "Mandy" me contaba su historia, recordé hechos de mi juventud. Yo conocí a Abundio Moreno. Cuando estaba joven viajaba a Costa Rica a visitar a mi abuelo a San José de Costa Rica y en el DENI, ponían el sello y firma al salvoconducto. Me atendió personalmente Abundio Moreno y me preguntó que si yo era hijo del de la casa del puente y le dije que si. Entonces me dijo que el era amigo de mi papá. Cuando regresé a casa en Boquete, le conté la historia a mi papá, porque me pareció muy raro que el fuera amigo de algún militar: ¡Siempre habías sido los enemigos de la familia! Me contestó mi padre:  ¿¡ Mi amigo!?  Si claro, querían matarme.

    Volviendo a la historia, en esta parte del relato,  nos aclara Merardo Espinoza, el destino de Ernesto. Me dijo: "Yo vi a Ernesto de lejos. No estábamos en el mismo lugar de la cárcel. El patio estaba dividido en varias partes.  Lo vi a lo lejos muy golpeado un día que lo sacaron porque a él lo tenían aislado en otro lugar. Era muy difícil verlo.  Muchas veces la guardia utilizaba los baños para torturar. Allí comenzaban a pegar con maderos o manilas, hasta que se cansaban o se desmayaba al que estaban torturando. La última vez que vi a "Yunier", estaba desnudo encima de un bloque de hielo y muy golpeado.  En la noche escuchamos el helicóptero   cuando descendió y luego, cuando se fue. Nunca mas vimos a Ernesto".

     No está claro como murió o desapareció exactamente Everett Clayton Kimble Guerra.  Pero la quinta zona militar de Chiriquí es responsable de lo que haya ocurrido con él.   Su desaparición aparece anotada en la página 70 del informe de la Comisión de la  Verdad.

   





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